Pan Ku y el origen de todo a partir de un huevo
. Al principio sólo existía el caos, mezcla indefinida y viscosa de todo, que estaba contenido en un gran huevo cósmico. Dentro de él permaneció durmiendo durante miles de años el gigante Pan Ku, creado por las fuerzas del yin, oscura y fría, y del yan, cálida y luminosa. Cuando despertó, al estirarse, quebró la cáscara y la parte que quedó sobre su cabeza formó el cielo y la que estaba bajo sus pies, la tierra. Durante otro larguísimo período de tiempo, el cielo y la tierra crecieron hasta convertirse en lo que son hoy, y lo mismo hizo Pan KU: creció y creció e impidió que se volverán a juntar. Hubo un momento en que dejaron de crecer y el propio Pan KU murió del esfuerzo acumulado. A su muerte surgieron de su cuerpo las cosas que forman parte del mundo. De sus miembros se formaron montañas; el viento y las nubes del aliento. La voz se convirtió en el trueno. Uno de sus ojos fue el sol y el otro la luna. Sus lágrimas llenaron los ríos y los océanos; la sangre se convirtió en agua y las venas en caminos. Sus músculos fueron campos fértiles. Las estrellas salieron de su pelo y su barba y la vegetación toda surgió de su piel. De su médula nacieron el jade y las perlas. El sudor se transformó en lluvia y rocío. Los estados de ánimo marcaron el tiempo atmosférico: con el contento brillaba el sol y con el enfado el cielo se nublaba. ¿Los humanos? Nosotros venimos de los parásitos que habitaban en su cuerpo: de sus pulgas y sus piojos